Recuerdos de acceso aleatorio (II)

  • Estando de Erasmus se tiene mucho tiempo libre, y cuando no estaba en clase (poco) o de gambiterío por ahí (bastante), solía ver muchas películas, tanto en cine como en casa. Un sábado de lluvia intensa, en el que nadie quería ir de birras y, sobre todo, no me funcionaba internet, batí mi propio récord y vi siete películas del tirón, una detrás de otra y parando lo justo para comer algo. Fue una sesión aparatosa pero finalmente poco memorable, porque sólo recuerdo tres de aquellas películas: una felizmente olvidada mediocridad (Dream de Kim Ki-Duk), una estafa de qualité (Autohystoria de Raya Martin) y, menos mal, una radiante obra maestra (Céline et Julie vont en bateau de Jacques Rivette).

 

  • En las primeras épocas de mi cinefilia, antes de internet y las descargas a lo loco, solía verme cualquier dvd de los que ofrecía la biblioteca municipal. Recuerdo haber esperado con inmensas ganas el poder ver, ya que solía estar en préstamo, La noche de los muertos vivientes. Llegado, por fin, el momento, me puse a verla con esa ilusión especial con la que enfrentamos un gran clásico por primera vez. Estaba disfrutándola una barbaridad, totalmente inmerso en esa atmósfera malsana, cuando a la hora de película el disco empieza a fallar y se corta la reproducción. Limpié el dvd varias veces, intenté saltarme la escena problemática, probé con otro reproductor. Nada. Aquel día me fui frustadísimo a la cama, por no poder ver el final de lo que estaba siendo un peliculón. No conseguí verla entera hasta que compré una copia varios meses después.

 

  • En mi viaje de fin de curso de primero de bachillerato visitamos tres o cuatro ciudades italianas, incluyendo la obligatoria parada exprés en Verona para ver el famoso balcón de la supuesta casa de la Julieta shakesperiana. No íbamos sobrados de tiempo, ya que la casa-museo cerraba al poco rato, y uno de los profesores quiso hacer una parada, por su cuenta, en una librería muy apetecible, mientras el resto del rebaño seguía con la visita prevista. Dos o tres de nosotros, tan devoralibros como aquel buen hombre, nos auto-invitamos al rodeo y, por supuesto, nos acabamos perdiendo la mayor atracción turística de la ciudad por culpa de nuestra bibliofilia crónica.
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Un comentario sobre “Recuerdos de acceso aleatorio (II)

  1. Recuerdo que distribuyeron una versión de “la noche de los muertos vivientes” en dvd con una revista de la epoca y daba errores. La ventaja es que yo ya la había visto en el cine unos pocos años antes.

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